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¿Para qué sirve la fotodepilación?

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¿Para qué sirve la fotodepilación?

La depilación láser y la fotodepilación son dos técnicas de depilación permanente. Varían en cuanto a los resultados y los recursos utilizados para conseguirlos.

¿Qué es la fotodepilación y cómo funciona?

Es un proceso de depilación permanente basado en el uso de luz de alta frecuencia para debilitar y eliminar el vello corporal. Es más seguro acudir a una clínica de depilación especializada con personal capacitado porque se trata de partículas energizadas.

¿Para qué sirve la fotodepilación?

La fotodepilación se utiliza para los siguientes fines:

  • Eliminar el vello durante mucho tiempo.
  • Tener una piel suave y libre de vello visible.
  • Reducir el número de veces que se afeita y se depila.
  • Reducir la cantidad de vello que cae y el tamaño del mismo.
  • El exceso de vello es un problema que se soluciona.

¿Cuándo podré hacerme la fotodepilación?

Es importante tener en cuenta el aspecto estético a la hora de determinar si se necesita o no una fotodepilación. La fotodepilación ya puede ser necesaria si el vello es muy abundante y oscurece el aspecto de la región de la que emerge.

La causa más común para la fotodepilación es el exceso de vello, y muchas personas optan por la depilación permanente por una serie de razones, entre ellas la preocupación por la higiene.

¿Cuál es el procedimiento de la fotodepilación?

El tipo de piel de la paciente debe determinarse antes de la primera sesión para perfilarla y determinar cómo se realizará la fotodepilación. Además, se pide a la paciente que firme un documento de consentimiento en el que declare que es consciente de las características, consecuencias y resultados del tratamiento.

A continuación, se le pide a la paciente que rellene un cuestionario en el que explique su tipo de piel, su color, su sensibilidad, los medicamentos que toma actualmente y las enfermedades o alergias que pueda padecer y que afecten al procedimiento.

Tras los pasos anteriores, se realiza una sesión de tolerancia, que incluye una aplicación de prueba del haz de luz para ver si no hay ninguna reacción adversa en la piel de la paciente, si ha tolerado el calor de la luz sin complicaciones y si es necesario ajustar la temperatura o la potencia del sistema aplicador.

La primera sesión se inicia una vez finalizada la sesión de tolerancia, en función de las características de la prueba realizada. La potencia de la luz se ajustará en función de la región a depilar.

Es muy beneficioso que la paciente se depile en casa, como mínimo con una cuchilla o cremas, afeitando el vello pero no de raíz, ya que de lo contrario la fotodepilación no funcionaría. Muchas mujeres acuden sin depilar para evitar la confusión, pero esto no es un problema porque los centros de fotodepilación realizan un rasurado o depilación previa.

Después de afeitar la zona, se añade un gel para que la luz funcione correctamente y la piel no se queme. La fotodepilación es indolora una vez que se domina. La frecuencia de la luz administrada, el tipo de vello del paciente y la sensibilidad deben estar sincronizados para que se considere bien aplicada. Cuanto más vello tenga, más doloroso será el tratamiento.

Salvo en las piernas, que es un campo más extenso y laborioso, las inyecciones de luz no suelen durar tanto.

Tras la fotodepilación, se retira el gel y se añade uno nuevo que contiene aloe vera, muy recomendable para reducir la inflamación y ayudar a que las células de la piel se regeneren más rápidamente.

A continuación, se da al paciente un descanso de cuatro a seis semanas antes de volver a realizar otra sesión. Cuanto más se somete el paciente a sesiones, más crece el vello, más suave se vuelve y menos crece.

En general, el vello tarda cada vez más en caerse y el afeitado es cada vez menos frecuente. Todo depende del número de sesiones. La paciente es libre de hacérselas cuantas veces quiera a partir de la cuarta o quinta sesión.

¿Cuáles son los riesgos asociados a la fotodepilación?

Por las siguientes razones, una fotodepilación mal realizada puede ser perjudicial:

  • La alta temperatura podría causar quemaduras si la luz fuera demasiado intensa.
  • Podría producirse irritación si la luz se aplicara durante un periodo de tiempo prolongado.
  • Si no se utiliza el gel, la luz puede agredir la piel y hacer que se rompa en escamas.

Cuando una paciente decide someterse a la fotodepilación, es consciente de la promesa que se ha hecho a sí misma de asistir a las sesiones con puntualidad, de tratar la situación de exceso de vello y de lograr un resultado satisfactorio en términos de debilitamiento del cabello.

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