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¿Para qué sirve la miel?

¿Para qué sirve la miel?

La miel es un líquido formado por las abejas melíferas a partir del néctar recogido de una variedad de árboles, flores y frutos. La miel es una mezcla de fructosa, agua y glucosa, así como otros compuestos orgánicos derivados de las plantas productoras de néctar.

La miel de flores, producida por avispas y abejas a partir del néctar de las plantas, y la miel de rocío, elaborada por pulgones, hormigas y otros insectos que extraen la savia de las plantas, son las dos formas básicas de miel que se encuentran en la naturaleza. La miel de rocío es menos común que la miel de abejas y avispas debido a la dificultad de su extracción.

El ser humano lleva utilizando la miel desde hace más de 8.000 años, principalmente como fuente de energía y, en menor medida, con fines medicinales. Las pinturas rupestres del Mesolítico muestran la recolección de miel, y más tarde, en el Neolítico, los pueblos antiguos empezaron a criar y manejar abejas.

La miel se utilizaba como fuente de azúcares en el antiguo Egipto, y a menudo se consideraba sagrada porque se utilizaba en el embalsamamiento y la momificación de los cadáveres, así como en la ofrenda a los dioses.

Las abejas y la miel también eran sagradas para los griegos, que representaban la imagen de las abejas en monedas, vasijas y relieves de sus templos. Más tarde, los griegos enseñaron al Imperio Romano la apicultura y el amor por las abejas.

Muchas de estas culturas antiguas utilizaban la miel para elaborar bebidas, la más popular de las cuales era el hidromiel, que disfrutaban vikingos, celtas, galos, sajones, normandos, romanos y griegos.

Aunque la miel ya no es el principal edulcorante utilizado en la alimentación, sigue desempeñando un papel importante, ya que sus propiedades beneficiosas se utilizan para diversos fines.

¿Para qué sirve la miel en la vida cotidiana?

La miel sigue teniendo muchos usos en la industria como alimento energético, suave, sabroso y con muchas propiedades nutricionales, especialmente como alternativa más saludable al azúcar y otros edulcorantes. Tiene efectos antibióticos, clarificadores, calmantes y digestivos, por lo que es muy apreciada y utilizada como tratamiento médico natural.

La miel sirve para:

  • Comerse sola
  • Conservar alimentos
  • Endulzar alimentos
  • Preparar bebidas
  • Sustituir jarabe
  • Preparar mermeladas
  • Preparar postres
  • Decorar alimentos
  • Preparar dulces
  • Preparar pan
  • Preparar comida agridulce
  • Aromatizantes
  • Aclarar manchas en la piel
  • Aclara el cabello
  • Eliminar cicatrices
  • Suavizar la piel
  • Desinfectar ciertas heridas
  • Prepara lociones
  • Perfumes
  • Embalsamar momias
  • Sirve de pegamento
  • Disminuir las molestias por la gripa
  • Despejar la garganta
  • Aumenta las defensas
  • Tiene propiedades antisépticas
  • Alivia la tos
  • Es astringente
  • Es cicatrizante
  • Es digestiva
  • Es antioxidante

La miel es un edulcorante natural, un conservante y una fuente de energía

La miel se ha utilizado durante miles de años en una gran variedad de alimentos. La miel ha sido apreciada como alimento desde los albores de la civilización, y como está compuesta por fructosa, glucosa, algunos nutrientes y agua, es excelente para combatir la fatiga y recargar las pilas.

La miel se utilizaba en diversas comidas de la antigüedad, especialmente para los soldados, los niños y los personajes importantes, como los reyes, los sacerdotes y los nobles.

Como la miel tiene un bajo contenido en agua y un alto contenido en azúcar, actúa como conservante natural al impedir la reproducción de las bacterias. Por ello, se ha utilizado para conservar diversos objetos en muchas culturas; por ejemplo, los egipcios la utilizaban para preservar los cadáveres en la antigüedad, por lo que se empleaba en el proceso de momificación.

La miel también se utilizó para preservar los cuerpos de varias personas prominentes a lo largo de la historia, ya que inhibía el crecimiento de bacterias que hacían que los cuerpos se descompusieran más rápidamente.

La miel se utiliza como saborizante, aromatizante y colorante

La miel tiene un distintivo color dorado que se presenta en una variedad de tonos; estas características se han utilizado en la gastronomía para colorear los alimentos, especialmente para barnizar panes y dar brillo a algunas carnes y pasteles. La miel puede ser amarga, ácida, herbácea, aromática, afrutada o incluso salada, según las plantas de las que se alimentan las abejas. Por ello, algunas recetas requieren una forma particular de miel, como la miel de roble, la miel de flores, la miel de azahar, etc.

La miel es un jarabe con una fragancia distintiva muy apreciada en perfumería, donde su esencia o las esencias sintéticas se utilizan para crear una variedad de perfumes, la mayoría de los cuales se comercializan para las mujeres.

La miel tiene propiedades medicinales y cosméticas

La miel contiene una sustancia llamada glucosa oxidasa, que es una enzima con propiedades antisépticas porque libera peróxido de hidrógeno cuando entra en contacto con las heridas. Por ello, las civilizaciones primitivas utilizaban la miel como remedio medicinal, sobre todo como antiséptico y cicatrizante. Estas cualidades también se utilizan en cosmetología para alisar la piel, eliminar las manchas, evitar el acné, reducir las arrugas y eliminar las heridas.

¿Es posible que la miel tenga efectos secundarios negativos?

Sí, sobre todo en los niños menores de tres años, ya que sus estómagos aún no han desarrollado la suficiente acidez gástrica para evitar la entrada de agentes patógenos en su organismo. En consecuencia, tanto las mieles naturales como las sintéticas proporcionan un entorno perfecto para el crecimiento de una gran variedad de bacterias y levaduras, la más dañina de las cuales es el Clostridium botulinum, que causa el botulismo, una enfermedad potencialmente mortal en los niños.

En general, la miel es segura para los niños mayores de cinco años y el resto de la población, pero como tiene un alto contenido de azúcares, especialmente de glucosa, es mejor consumirla con moderación porque eleva los niveles de azúcar en la sangre. Esto es especialmente importante para las personas con diabetes, sobrepeso, obesidad o hipertensión.

Las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia pueden consumir miel, pero si son diabéticas o tienen alguna duda, deben ponerse en contacto con su médico.