Saltar al contenido

¿Para qué sirve una gradilla?

¿Para qué sirve una gradilla?

La gradilla es un accesorio de laboratorio que mantiene los tubos de ensayo o de muestra en su sitio. Su finalidad principal es transportar y almacenar estos tubos en posición vertical, y puede ser de madera, plástico o un metal resistente a la oxidación como el acero inoxidable.

En su forma más básica, la gradilla es una disposición de dos niveles de alambres finos. En el piso inferior hay una rejilla de anchura estándar (en la que caben todos los grosores de tubo) y una superficie de apoyo para que los tubos se apoyen. Para guiar los tubos en el nivel superior sólo se utiliza una rejilla cuyos espacios coinciden con los del nivel inferior.

¿Para qué sirve una gradilla?

La gradilla es un elemento imprescindible para los laboratorios que manejan un gran número de tubos de ensayo o de muestras y necesitan mantenerlos organizados para seguir funcionando. A continuación, se indican los entornos de trabajo más populares en los que se utilizan:

  • Laboratorios para la investigación clínica
  • Laboratorios para la investigación industrial
  • Laboratorios en escuelas

La gradilla se utiliza para los siguientes fines:

  • Tener los tubos de ensayo o de muestra al lado
  • Mantener los tubos de ensayo o de muestra seguros
  • Clasificar los tubos de ensayo o de muestra es un trabajo tedioso
  • Refrigerar los tubos de ensayo

Gradillas de los laboratorios clínicos

Las gradillas de plástico o de alambre recubierto de plástico pueden utilizarse en los laboratorios clínicos porque no pueden contaminar las muestras. Las gradillas desempeñan un papel importante en estos entornos de trabajo, que pueden utilizarse en hospitales o como laboratorios independientes.

El objetivo principal de la gradilla es mantener organizados los tubos de muestras. Cada tubo está etiquetado con la información del paciente y el tipo de muestra que contiene, y se coloca junto a los de diferentes pacientes en el orden en que los analistas trabajarán con ellos. Esto garantiza que los análisis más antiguos no se acumulen y que haya una sensación de continuidad.

En un laboratorio clínico, la segunda finalidad de la gradilla es transportar los tubos de muestras para su refrigeración. La gradilla se introduce en el frigorífico con los tubos después de que hayan sido debidamente etiquetados y clasificados, para evitar que la muestra se descomponga o para obtener resultados precisos en el estudio.

En los laboratorios industriales

En los laboratorios industriales, la gradilla puede ser de un material resistente a la corrosión, como el acero inoxidable. Dado que en estos lugares de trabajo se tratan ácidos y bases que pueden dañarlo, se recomienda este metal. Es un entorno de trabajo que requiere precisión, pero no es tan exigente como un laboratorio clínico.

Los tubos de muestra se colocan en la gradilla, que también está etiquetada con la siguiente información:

  • El nombre del cliente
  • El tipo de muestra
  • El método por el que se ha obtenido
  • El método de análisis que se utilizará

La gradilla permite organizar los tubos por carga de trabajo, saliendo primero los más antiguos. Así se evita un exceso de muestras sin analizar. Se trata de un contenedor para muestras líquidas. Si la muestra contiene una parte sólida, se filtrará, centrifugará o agitará, según el análisis.

En los laboratorios escolares

Las gradillas de madera se utilizan en los laboratorios escolares de la enseñanza secundaria superior y de los cursos inferiores porque es un material económico y en estos ámbitos no se utilizan productos químicos peligrosos. En estas prácticas se utilizan más que nada tubos de ensayo para observar cómo se comportan las especies químicas en una reacción segura.

El estante te ayuda a guardar los tubos de ensayo que ya se han utilizado, a realizar más pruebas a medida que avanza la clase y, por último, a lavar todos los tubos de ensayo que se han utilizado en la práctica.

A menudo se recomienda lavar el contenido del vaso a fondo y con cuidado. Se devuelve a la gradilla, que puede construirse con pequeños pilares de madera para permitir que los tubos invertidos se sequen mientras se mantienen en su sitio.